Anteriormente habíamos
hablado de demencias, de envejecimiento activo de diversas cuestiones que
presentan dificultades, inclusive de las enfermedades crónicas y estilos de
vida. Pero la cruda verdad es que cada día somos más dependientes. Al menos
cada día después de los 65 años. De esa forma mi objetivo primordial es otorgar
vías para compensar esta dependencia y ser felices a nosotros mismos y a los demás.
Aquí un link sobre una investigacion científica de este tema tan interesante http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S021391111100255X
En primer lugar,
es necesario aceptar que nuestras mejores y óptimas habilidades en lo que
respecta al rendimiento cognitivo y físico se deterioran, pero si las
mantenemos activas pese a su deterioro el cual es más lento. No sufriremos tantas
pérdidas que nos conducirán a la plena dependencia y malestar.
En segundo
lugar, la dependencia en los longevos es algo muy general. Normalmente como habíamos
hablado antes las enfermedades crónicas son la principal causa. Pese a ello se
reconoce que pese al conocimiento de la propia persona sobre este tema, la mayoría
se siente inútil al pedir ayuda. Una buena técnica es la ayuda indirecta, del
ambiente. Este último punto se refiere a preparar el ambiente, y a modificarlo
para que la dependencia disminuya. Por ejemplo un adulto mayor que no sea capaz
de caminar, se le puede comprar un andador artificial o un sofá con ruedas.
Otra técnica muy
interesante simplemente, se trata del cambio de actividades, actividades que no
le cansen tanto o que le creen dificultades motoras, como el bingo, o las
reuniones con amigos, estas ultimas aumentan mucho el autoestima y permiten una
mayor complejidad de autoesquemas.
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